jueves, 31 de marzo de 2011

Desde el lago (XIV)

- Oh, lo siento, Rachel. ¿No te ha llegado el mensaje? He estado fuera toda la tarde, y no he podido...
- Oh, no, tranquilo. No se trata de eso, yo también he estado bastante ocupada.
- ¿Entonces?
- Es que he venido porque..., porque necesitaba decirte algo, Sam.
- ¿Cómo?
- Por favor, siéntate aquí, a mi lado.

No entendía lo que estaba ocurriendo. ¿Acaso Rachel se había arrepentido de su elección de pareja para el baile? Si era así, aquella noche me acabaría tirando al lago enfrente del instituto.

- Verás-dijo, mirándome a los ojos-. Eres un gran tío, y me alegro mucho de que aceptaras venir conmigo al baile, lo cual hace todavía más difícil lo que he de decirte. Pero no puedo seguir engañándote. En principio... te lo pedí para poner celoso a Riley, Riley Spencer. Verás, me gusta mucho, y pensé que sería la única forma de que se fijase en mí.


¿Riley otra vez? Definitivamente, aquella no era mi noche.

- Ya, claro-dije. Y empecé a desahogarme-. Lo normal. Todas las chicas me quieren como amigo, y a ni una sola se le ocurriría jamás verme como algo más.
- Pues yo no lo veo tan claro-dijo, al parecer convencida-. Eres un chico fantástico, y cualquier chica tendría mucha suerte si pudiera estar contigo.

Aquello era lo más bonito que me habían dicho nunca hasta entonces.

- ¿En serio crees eso?-pregunté, como un tonto-.
- Claro-dijo, sonriendo-.
- Ya, bueno, pero de todas formas la chica que me gusta no está precisamente por mí.
- Bueno, Sam, tal vez el hecho de que Remy esté saliendo con Riley no significa que ella no...

Aluciné en colores. ¿Es que acaso todos menos Remy y yo en el pueblo eran telépatas?
Debió, vaya una sorpresa, adivinar lo que pensaba, pues dijo:

- No te ofendas, Sam, pero es bastante obvio.
- Ya, ya me lo han dicho otras veces.

Hubo unos segundos de silencio. No muy lejos de allí, se oían grillos de fondo.

- Sam, si estás enamorado de Remy, deberías al menos decírselo. A pesar de lo del restaurante, creo que tendrías que verla, hablar con ella y contarle todo. Al menos así comprenderá por qué hiciste lo que hiciste, y en el peor de los casos...siempre podríais seguir siendo amigos.

Yo ya ni me extrañé.

- ¿Y no tiene esto nada que ver con que a ti te guste Riley?-dije, bromeando-.
- Puede..., o no. Depende de cómo salga todo.

Yo reí, y ella también. Me abrazó con fuerza, y cuando quiso soltarme me dijo:

- Suerte, campeón-dijo,sonriendo, mientras me daba un beso en la mejilla-. Tienes a todo el género femenino de tu parte.

Esperando que aquello incluyera a Remy, me despedí de Rachel dándole las gracias por todo, y fui andando hacia la casa de Remy. Aquellos diez minutos se me hicieron eternos, pero al final, llegué. Me planté delante de la puerta de su casa y llamé al timbre, tras lo cual viví los segundos más angustiosos de mi vida adolescente. Pasados un par de minutos, ella abrió.

miércoles, 30 de marzo de 2011

Desde el lago (XIII)

- ¿Y qué fue lo del otro día?-preguntó Jake.
- Pues depende de a qué te refieras-contesté.
- Ya sabes,cuando os llamasteis el uno al otro aquellos nombres, Samsagaz y Trece, ¿por qué lo hicisteis?
- Ah, ya, bueno... La verdad es que siempre que jugamos a algo nos ponemos esos nombres. Yo Samsagaz porque nos gusta mucho el Señor de los Anillos, y ella Trece por House.

Jake parecía confuso.

- Una de las doctoras del equipo de House. La apodan Trece, pero su verdadero nombre es Remy.
- Ah, vale, ahora todo tiene sentido.

Jake y yo estábamos en un restaurante italiano, a las afueras del pueblo. Estar allí en vez de en mi casa me hacía sentir algo incómodo, a pesar de que le había enviado un mensaje a Rachel diciéndole que no podría quedar con ella aquella noche, que estaría ocupado.

Jake tenía un primo trabajando en aquel restaurante, razón por la cual nos pudo colar allí fácilmente, en la cocina, disfrazados, obviamente, de cocineros.

Cada segundo que pasaba estando ahí quietos, sin hacer nada, me ponía de lo más nervioso. Cada vez estaba menos seguro de que aquello fuera una buena idea. Como algo saliera mal...

- No te preocupes, Sam-me dijo Jake, dejándome de piedra. Parecía como si verdaderamente pudiera leerme el pensamiento-. Muy pronto estarás de vuelta con Remy y sus amigas en sus fiestas de pijamas. Es tan sólo una bromita sin importancia, ¿qué podría salir mal?

Maldije para mis adentros una y otra vez aquellas últimas palabras, y fue entonces cuando los vi entrar. Riley iba vestido con un traje y Remy llevaba el vestido azul que unos días antes habíamos escogido en su casa. ¿Por qué iban de etiqueta? Aquello no estaba previsto.

- Primera fase del plan en curso. Preparemos la salsa explosiva.

Jake y yo nos infiltramos en la cocina, sin que nadie sospechase nada, y preparamos la receta. Bueno, más bien fue Jake quien la preparó.

- Un poquito de esto, un poquito de lo otro y... ¡ya está! Espaguetis a la boloñesa con salsa de tomate explosivo. Menuda obra de arte.
- Tío, me das miedo-dije.
- Ya, bueno, es lo normal en la gente que me acaba de conocer. Ya te acostumbrarás.

Esperamos un buen rato, y por fin llegó la hora.

- Espero...-dije- espero que sirviera de algo recomendarle a Riley los espaguetis-.
- No te preocupes, seguro que saldrá bien. Yo me ocuparé de grabarlo y lo colgaremos en Youtube.

Tanta maldad no podía ser sana.

- Ustedes-dijo uno de los cocineros- lleven unos espaguetis y unos macarrones a la mesa siete-.
- Hecho, compañero-dijo Jake-. Sam, lleva tú los macarrones, y y yo llevaré los espaguetis. Pero recuerda que debemos hacerlo rápido. Si nos ven, todo se fastidiará.
- Muy bien. Vayamos allá.

Así que ambos nos dirigimos hacia allí, procurando no ir demasiado de frente, para que no nos reconocieran. Entonces les dejamos los platos. Y me pregunté por qué, si se suponía que no tenían que vernos, habíamos ido nosotros en vez de darle los platos a cualquiera de las docenas de camareros que iban pululando por allí.

- Aquí tienen, señores-dijo Jake, con un extraño acento que tardé en entender-. Buen provecho.
- Gracias-dijeron los dos-.

Yo me limité a sonreír, y volvimos a irnos.

- Perfecto-dijo Jake-. Ya está hecho. Activaré la "bomba espagueti". Mejor será que nos alejemos-dijo, mientras pulsaba el botón-. No querrás estar cerca cuando empiecen a buscar culpables. Explosión en diez, nueve, ocho...

- Puedo cambiártelo, si ves que te gusta más-oí hablar a Riley, quien le estaba cambiando su plato por el de Remy-.

- Jake, ¡páralo!
- No puedo, una vez en marcha. Sam, no se te ocurra...

Pero se me ocurrió.

Corrí hacia allí en plan "¡¡¡¡¡noooooo!!!!!". Cuando vi que se acababa el tiempo, me lancé como un proyectil a coger el plato de espaguetis, incluso salté por encima de la mesa. Pero tarde.

Una inmensa erupción de tomate, verdura y carne picada salió despedida hacia el consumidor del plato. O sea, Remy. Y yo me estampé contra el suelo. Debí haber tenido más cuidado, porque, al darme la vuelta...

- ¿Sam?-me reconocío Remy-.
- Ehm..., esto, yo...
- Espera un minuto, tú has... ¿Me has hecho esto?-dijo, indignada.
- Ha sido un accidente, se suponía que el plato de macarrones...
- Oh, ahora entiendo. Así que has dejado a tu pareja plantada, has venido aquí a tender una trampa a Riley, y te has cargado mi vestido.¡No tienes ni idea del valor sentimental que tiene!
- Remy,yo..., lo siento,de verdad, yo tan sólo...
- Déjame en paz.

Dicho esto, se levantó de la mesa y se fue, sin decir palabra, dejando a todo el restaurante a la espera de un buen final. Y Riley se encargó de ello.

- Entonces..., ¿no hay postres?

La verdad es que me dio ganas de tirarle el otro plato a él, pero estaba demasiado triste para hacer ni decir nada.

- Mi primo ha asumido parte de la culpa-decía Jake-. Pero, aun así, tendremos que hacer unas cuantas horas supervisadas en el restaurante.

Estábamos en la calle, en la acera de enfrente.

- No lo entiendes, Jake-dije, casi llorando-. Remy es mi vida. Jamás he conocido a nadie como ella, siempre ha confiado en mí como la que más, y va y le miento. Le he fallado, Jake-decía, con voz entrecortada- le he fallado.

Jake intentó consolarme invitándome a su casa para jugar a la play station, pero rechacé la propuesta amablemente y me fui andando hacia mi casa. No estaba precisamente cerca, pero no me importaban unos cuantos kilómetros. Me darían tiempo para pensar, y reflexionar acerca de cómo mi mundo entero se había desmoronado en cuestión de días, y si había alguna forma de arreglarlo, por difícil que resultara.

A pocos metros de la puerta de mi casa, vi a mi llegada una silueta sentada en las escaleras del porche. Avancé unos pasos, y fue entonces cuando por fin distinguí su identidad, justo cuando aquella figura se levantó.

Era Rachel.

DIARIO DE UN SUPERVIVIENTE (XII)

Zoey y Richard llegaron al aparcamiento, pero una vez allí comprobaron que les aguardaba otra sorpresita.

- Oh, vaya-dijo Richard-. Con lo bien que iba todo.

El lugar entero estaba lleno de aquellas criaturas. Sería imposible escapar de allí con vida.

- Debe de haber cientos-dijo Zoey-.
- Unos 1347, en realidad, pero bueno...
- No ayudas, Richard. Tiene que haber algo, alguna forma habrá de...

Pero hubo un pequeño estallido, y en pocos instantes el lugar quedó sumido en la más absoluta oscuridad.

- No es por alarmarte, ni nada de eso-dijo Richard-. Pero nuestra única oportunidad de salir de aquí se ha ido junto con la luz.
- ¿Y no puedes hacer que vuelva? Quiero decir,ya lo hiciste una vez, ¿no?
- Bueno, en realidad redirigí la corriente del generador principal a...
- ¿Puedes hacer algo o no?

Mientras hablaban, los zombis empezaban a darse cuenta de que aquellas figuras en la escalera que bajaba al aparcamiento no eran precisamente carritos de la compra, y comenzaron a andar hacia ellos. Lentamente, pero sin pausa.

- Será mejor que te des prisa,porque sino...-dijo Zoey-.
- ¡Está bien! ¡Está bien!-decía, nervioso-. Tal vez si consigo llegar hasta la sala de máquinas, pueda hacer algo.
- ¿Y dónde está?
- Está en aquella dirección-dijo, señalando a su izquierda- a unos treinta o cuarenta metros como mucho-. Pero no podré hacerlo, hay demasiados...

En aquel momento, Zoey disparó a un zombi a unos diez metros de allí, acertándole de pleno.

- Calla y corre. Yo te cubro-dijo, bien convencida-.

A Richard le gustó aquello. Teniendo a alguien como Zoey defendiéndolo, caerían un millar de zombis antes de que alguno de ellos se acercaran a cualquiera de los dos, aunque tuviera que cargárselos uno a uno y con un meñique. Era una auténtica máquina.

Así que corrieron y corrieron. Zoey disparaba a diestro y siniestro, mientras Richard corría al lado suyo, también disparando, en dirección a la sala de máquinas.

Cuando llegaron allí, Zoey se quedó en la puerta, vigilando que ningún zombi se acercara. Aunque se acercaban, claro. Y cada vez eran más.

- ¡Zoey!-gritaba Richard-. Por si esto sale mal, quiero que sepas que...
- ¡Calla y conecta la luz de una puñetera vez!
- De acuerdo, de acuerdo. Ehm... si coloco este cable enrollado con este otro, y lo cruzo con este dispositivo, puede que...

Al instante, la luz volvió al lugar.

- ¡Uau! Zoey, lo he conseguido. ¿Zoey?

Richard tuvo una terrible sospecha, y salió de la sala temiéndose lo peor.

- ¡Buh!

Y estuvo a punto de pegarle un tiro.

- Zoey, ¿por qué has hecho eso, si se puede saber?
- No lo sé. Será que me gusta verte pasándolo mal.
- Ya bueno, vayámonos.
- Lo que usted mande, capitán.
- Ah, y por cierto, Zoey, respecto a lo de antes, yo...
- Cojamos ese coche de allí. Parece guay.
- Ya, ¿y cómo piensas abrirte paso exactamente?

Zoey disparó al depósito de un coche, que explotó creando toda una hilera de seguidas explosiones, caos y destrucción. Richard comprendió que la respuesta a aquella pregunta era obvia. ¿Cómo abrirse paso entre una jauría de feroces y mortales zombis? A tiros. Como debe ser.

domingo, 27 de marzo de 2011

DIARIO DE UN SUPERVIVIENTE (XI)

Así que Richard se lanzó contra el mutante. No tenía ni idea de qué iba a hacer, pero tenía que distraerlo de alguna forma.

- ¡Eh, feo! ¡Sí, te hablo a ti! ¡Ven a por mí, asqueroso mutante!

El tío no se lo pensó dos veces. Se lanzó tras Richard como un trolebús, con todo su arsenal preparado para dispararle. De pronto, Richard llegó a una interesante aunque alarmante conclusión: no tenía nada que hacer con él. La única forma de distraerlo lo suficiente como para que el plan funcionara, sería a merced de sus balas. Y no estaba precisamente por la labor. Por lo menos hasta que se le ocurrió aquello.

El mutante no parecía demasiado inteligente. Más que los zombis, sí, pero una sandía los habría superado también. Richard pensó rápido. Mirando hacia arriba, distinguió uno de esos lamparones que cuelgan en los hoteles de lujo (incluso en las cocinas) en el techo, a pocos metros de allí. Aquella era una bestia de unos dos metros y medio de altura, y un golpe con cualquier otra cosa no le haría ni cosquillas.

Esperando realmente que aquel bicho no fuese muy listo, Richard corrió a guarecerse detrás de unos armarios, esquivando, de nuevo, balas por centímetros. Cuando creyó escuchar los pasos del mutante lo suficientemente cerca, se asomó rápidamente y disparó al cuelgue de la lámpara. Durante unos instantes, no ocurrió nada.

Richard tuvo la sensación de que el mutante lo miró con cara de "¿y ahora qué, listillo?". Pero fue entonces cuando la lámpara se descolgó. Incluso siendo tan aterradoramente enorme, el tío se desplomó bajo ella, partiendo las baldosas del suelo donde cayó. Por muy grande que seas, un lamparazo así deja grogui a cualquiera. Al menos temporalmente.

Dio la sensación de que se iba a levantar, y el mayor deseo de Richard en aquel momento se cumplió.

- ¡Ahora!-gritó Zoey-.

Ambos corrieron hacia la puerta de salida, con aquel bicho ya despertando.

- Una pequeña chispa-dijo Richard, mientras encendía una cerilla-. ¡Y a volar!-dijo, lanzándola.

Por segunda vez en apenas media hora, una gran explosión sacudió el lugar donde Zoey y Richard habían estado tan sólo unos segundos antes, friendo por completo a aquel monstruo.

- Todavía no me puedo creer la coña que hemos tenido. Parece increíble que no nos haya pasado nada aún-decía Zoey, mientras corría-.
- Yo esperaría a decir algo así a que hayamos salido de la ciudad.

Ambos se internaron en el pasadizo,al final del cual les esperaba el aparcamiento. Un poco más, y lo habrían conseguido.

sábado, 26 de marzo de 2011

Calle París: Tú sólo tú





¡Hola a todos!

Para este domingo he pensado en una canción de un grupo que empezó hace unos tres años, y a cuyo concierto tuve la suerte la suerte de poder ir en el "Vive 40" del pasado verano de 2009, en la playa de Gandía. Se trata de Calle París, un grupo cuyo primer disco, "Palabras Secretas", salió a la venta en 2008. Está formado por los hermanos Patricia (voz) y Paul (guitarra), y he escogido para hoy su canción "Tú,sólo tú". Os dejo con el videoclip, además de con la foto que nos firmaron a mi hermana y a mí en el concierto.






video

viernes, 25 de marzo de 2011

Desde el lago (XII)

- No quisiera interrumpirte, pero... Me parece que dar cabezazos contra la mesa no solucionará mucho.

Reconocí aquella voz. Jake y yo nos encontrábamos en la cafetería del instituto.

- Créeme, sé lo que duele que te peguen ahí. Llevo mucho tiempo jugando al paintball.
Aunque mi brazo vendado no lo demuestre precisamente.

Levanté la cabeza, desganado, y vi a Jake cubierto de moratones, y con un brazo vendado.

- ¡Caray! ¿Estás bien?-exageré un poco-.
- Sí, Sam, sí que lo estoy. Pero de quien he venido hablar es de ti.
- ¿De mí? ¿Y por qué de mí?
- Supuse que el hecho de que tu chica te pegase un tiro donde tú ya sabes momentos después de que rechazaras la oportunidad de dispararle,que te dejase colgado el otro día en el Tim Hortons...
- Espera un momento, ¿cómo sabes eso?
- Tengo mis contactos. Pero ese no es el tema. La cuestión es que debió dolerte bastante, y he pensado que tal vez te apatecería... no sé, vengarte de Riley.
- ¿Qué? ¿Por qué? Si él no me ha hecho nada.
- Bueno, vale, entonces podríamos hacer que Remy...
- Tócale un pelo y te mato.
- Caray, lo tuyo si que es amor.

Sinceramente, no sabía que hacer. Remy parecía más feliz que nunca, desde que salía con Riley. Y yo... Bueno, tal vez fuera hora de aceptar definitivamente la verdad, de comprender que Remy había encontrado a un tío que le hacía sentir bien y que yo no tenía derecho a arriesgar su felicidad por la mía. Aquello sería egoísta, y hacerle daño no era un riesgo asumible.

- ¿Y qué hacemos ahora?-preguntó Jake-.
- Yo me iré a casa. Rachel vendrá sobre las cinco. Quiere enseñarme su vestido.
- Vaya... Así que la morenita de ojos saltones realmente se ha encaprichado contigo.
- Oye, Jake, ¿en serio que no tienes nada más que hacer que perseguirme y darme la vara?
- La verdad es que no. Hoy no ponen Bones, así que tengo la noche libre.
- Vaya una alegría.

Pero, por otro lado, tal vez tuviese todavía alguna oportunidad con Remy. Si ella supiera lo que siento, tal vez cambiara de opinión. Puede que si le hiciera ver todo lo que estaba dispuesto a hacer por ella, si viese lo enamorado que yo estaba... Puede que cambiase de opinión. Pero tenía que actuar ya. A aquel paso, me veía de dama de honor en su boda.

- Y eso no estaría demasiado bien, ¿verdad?
- ¿Qué?
- Por la cara que has puesto, yo diría que te has visto a ti vestido de dama de honor en una boda, viendo como Remy y Riley se casan.
- ¿Pero cómo...?
- Algún día te lo explicaré, Sam, algún día. Pero, mientras tanto, deberías comenzar ya.

Me entregó un papel. En él se veía una especie de boceto, con varios garabatos y todos nuestros nombres, y anotaciones debajo de cada uno. Una especie de plan perverso contra Riley.

- En principio, nadie tiene por qué salir herido.
- Bueno...-pensé, sonriendo-. ¿Qué hay de malo en una bromita?

En el fondo no me gustaba la idea, pero en su momento pensé que tan sólo sería una pequeña broma, que todos nos reiríamos después y podría decirle a Remy la verdad sobre mis sentimientos hacia ella. Estaba muy deprimido, y mi sentido común se había ido de vacaciones hacía tiempo. Así que no pensé en las posibles consecuencias que aquello podría tener.

Y que tuvo.

DIARIO DE UN SUPERVIVIENTE (X)



Zoey y Richard llegaron hasta el final del conducto, pero antes de bajar echaron un vistazo por una rendija en el mismo, y lo que vieron los paralizó.

- Caray, si es Némesis-dijo Richard.
- ¿Quién?-preguntó Zoey.
- Némesis. ¿Es que no has visto Resident Evil alguna vez?-ante la expresión de Zoey, Richard se limitó a decir-. Uno de los tantos experimentos genéticos de la Corporación Umbrella, que le hicieron al pobre Matt Addison. Digamos que no acabó muy bien.
- Y,sólo por curiosidad, ehm... Tratándose de una película, ¿no debería ser, digamos... un personaje ficticio?
- Eso pensaba hasta hace unos minutos. No tengo ni idea de cómo es posible hacer algo así. Pero, sin embargo, ahí abajo lo tenemos. Esperándonos.
- ¿Y cómo se supone que nos libraremos de él?
- No lo sé. Si realmente es tan poderoso como en la película, dudo mucho que podamos vencerlo.
- Vaya, qué ánimos-dijo Zoey, tras lo cual empezó a pensar-. ¿Y si lo esquivamos? Tal vez, si bajamos en el más absoluto silencio y nos acercamos a la puerta sigilosamente, podríamos salir.
- Bueno, mejor eso que quedarse aquí. Hagámoslo.

Dicho esto, ambos se dejaron caer suavemente por el conducto hacia el suelo de la cocina. Por suerte, el mutante no los vió. Ambos se movieron, agachados, con el arma fuertemente sujeta. Era más fácil de lo que parecía, y lo habrían conseguido de no ser por aquel inesperado e inoportuno suceso.

"Para bailar la bamba, para bailar la bamba se necesita una poca de gracia...".

En circunstancias como aquellas, olvidar poner el móvil en silencio puede ser bastante grave. Sobre todo si se supone que tu enemigo no tiene que oirte.
Zoey le echó a Richard una mirada asesina, y el mutante se lanzó contra ellos. Richard pensó rápido, y halló una forma de vencerlo. Díficil, pero no imposible. Si Jill Valentine y Alice lo habían conseguido, ¿por qué él no? Le desanimó pensar que aquello en realidad no era más que ficción hecha realidad.

"Pero la química no es ficción"-pensó para sí, todo orgulloso.

- Zoey, escúchame. Creo que tengo una idea.
- Ah, ¿sí? ¿Mejor que la del móvil?-dijo, mientras ambos esquivaban los disparos-.
- Sí, relativamente mejor. Tú encenderás el gas de todas estas cocinas, y yo mientras lo distraeré. Cuando acabes,salimos corriendo, una pequeña chispita y...¡¡bum!!
- ¿Qué? ¿Estás loco? Te matará.
- Habrá que correr el riesgo. Por favor, enciende las cocinas.
- Está bien, pero quiero que sepas que...

Pero Richard no tuvo tiempo de escuchar el resto de la frase, pues justo en ese momento el supuesto Némesis se les echó encima, disparando balas como una ametralladora.

Richard llamó la atención del mutante,que salió detrás de él, mientras Zoey corría a encender las cocinas, dando comienzo a aquel alocado aunque tal vez efectivo plan que podría ser salvara sus vidas. Al menos a corto plazo.

martes, 22 de marzo de 2011

Tom y Nicole; la gran aventura (V)


Aun después de terminar de leer la carta, Nicole permaneció callada unos instantes, como tratando de asimilar lo que acababa de ver.

- Es... mi padre-dijo, casi con lágrimas en los ojos-. Tom, es mi padre, mira-repitió, realmente emocionada.
- ¿Qué? Pero, un momento, tu padre no...
- Está muerto, lo sé, pero esta carta es de él. Sí, seguro que lo es. Recuerdo pocas cosas de cuando era pequeña, pero esta piedra, aquella excursión...

Tom leyó la carta. Cuando la terminó, un sentimiento de sorpresa, y extrañeza al mismo tiempo lo invadió.

- ¿Me dejas ver la piedra?-le preguntó a Nicole-.
- Sí, claro. Pero, ¿para qué?-dijo Nicole, mientras se la entregaba-.
- Es que he pensado que, si tus padres eran espías, puede que la piedra que te han enviado sea como una especie de pista o algo así-comentó Tom mientras las tomaba entre las manos.
- ¿En serio? Vaya, puede que tengas...

Pero de pronto, un pitido ensordecedor llenó la habitación. Tom soltó la piedra, y ambos se tiraron al suelo, con las manos en la cabeza.

- ¡Cógela!-decía Nicole-. ¡Cógela y haz que pare, por favor!

Pero fue Nicole quien, en un subidón de fuerzas, llegó hasta la piedra. Sentía que iba a explotarle la cabeza, cuando por fin logró rodearla con sus manos. Y el pitido cesó.

- Caray-comentó Tom-. ¿Qué clase de piedras cogías cuando eras pequeña?

lunes, 21 de marzo de 2011

GUILFORD (IX)

- A ver si lo he entendido bien-decía uno de los policías-.¿Dices que no tienes ni idea de quién ha explotado la bomba, que sabías que iba a estallar porque lo viste en sueños?
- Oiga, sé que parece extraño, de verdad-decía Alan. Estaba en una especie de sala de interrogatorio,y realmente asustado-.Yo... tuve un sueño anoche. En él vi una bomba explotando, y no pensé que fuera real hasta que lo vi en las noticias. Por favor, tiene que creerme, yo no...

Otro hombre entró en la sala, pero este iba vestido con traje de chaqueta. Alan no alcanzó a distinguir su cara, todavía en penumbra.

- ¿Se puede saber quién es usted?- dijo el policía que instantes antes interrogaba a Alan-. ¿Quién le ha dado permiso para entrar aquí?
- División 6, amigo-dijo aquel hombre, enseñándole una identificación al policía-. Yo me encargo a partir de aquí. Puede marcharse.

El policía aceptó a regañadientes. Tardó unos segundos en comprobar que el tío decía la verdad, y salió de la sala, dejando a Alan sólo con aquel hombre.

Cuando se acercó, Alan comprobó el peligroso parecido que había entre aquel hombre y el que había visto enfrente del instituto el día anterior. Andó hacia la mesa, apartó una silla y se sentó en ella tranquilamente, tras lo cual se dirigió a Alan.

- Alan Harris, ¿no es así?-preguntó, aunque Alan tuvo la impresión de que ya sabía su nombre-.
- Sí-dijo Alan con voz algo temblorosa-. Sí, soy yo.
- Por lo que tengo entendido, señor Harris, está usted acusado de la explosión de una bomba.
- Sí, pero oiga, yo...
- No le he dado permiso para hablar, señor Harris. Y la acusación que recae sobre usted ahora mismo podría llevarlo a un correccional para menores a saber cuánto tiempo. Así que mejor cállese, y déjeme hablar.

Bastó una mirada de Alan para que aquel hombre supiera que no lo volvería a interrumpir.

- Y usted vio la bomba estallar, ¿no?
- Claro, como todo el mundo. Pero...
- Lo vio todo antes de que sucediera.
- ¡Exacto! ¿Pero cómo...?
- Le creo, Alan. Y no sólo eso. Tengo una explicación para ello,aunque este no es un buen lugar para contársela. Vayamos fuera.
- Pero yo...
- Escucha, Alan, si realmente quieres demostrar a toda esta gente que la culpa de todo esto no es tuya, ven conmigo. Si no, acabarás lamentándolo.

Aquello sonaba bastante a amenaza, así que Alan siguió a aquel hombre hasta un parque, enfrente de la comisaría. Por lo menos Alan estaba seguro de que no le haría nada estando allí.

Ambos se sentaron en un banco. Y entonces empezó a hablar.

Frases célebres

¡Hola a todos!

Hoy 21 de marzo he decidido hacer una entrada para ir guardando las frases que ponga, y que no se pierdan.

Semana del 14 al 20 de marzo de 2011

"Quien ha sido wildcat, siempre será wildcat"

("Once a wildcat, always a wildcat")

Troy Bolton, High School Musical 3


Semana del 21 al 27 de marzo de 2011


"Si hablas con Dios eres religioso. Si Dios habla contigo, eres psicótico"

("You talk to God, you're religious. God talks to you, you're psychotic")

Gregory House, House M.D.

Semana del 28 de marzo al 3 de abril de 2011

"No hay nada a lo que no podamos hacer frente... excepto los conejos"

("There's nothing we can't face... except for bunnies")

Anya Jenkins, Buffy Cazavampiros

Semana del 4 al 10 de abril de 2011

"No sólo te equivocas, sino que estás disparándome tus armas e insultándome sin contemplaciones. Robin Scherbatsky, eres una estadounidense"

("Not only are you wrong, but you are belligerently sticking to your guns and insulting me in the process. Robin Scherbatsky, you are an American")

Barney Stinson, Cómo Conocí a Vuestra Madre

Semana del 11 al 17 de abril de 2011

"No pido a mis becarios un coeficiente intelectual como el mío. De ser así, no podría trabajar con nadie"

("I don't ask my scholars for an intelligence quotient like mine. That way, I wouldn't be able to work with anyone")

Temperance Brennan, Bones

Semana del 18 al 24 de abril de 2011

"Eh, chicos. ¿Esa es forma de tratar a una dama?"

("Hey, guys. Is that how you treat a lady? ")

Alice, Resident Evil 4 : Ultratumba

Semana del 25 de abril al 1 de mayo de 2011

" Thomas Edison llegó a fracasar en 2.000 ocasiones antes de lograr el filamento de hilo de algodón carbonizado para su bombilla. Y cuando le preguntaron dijo: "no fracasé, descubrí 2.000 modos de cómo no se hace una bombilla, pero sólo debía encontrar un modo de que funcionara."

("Thomas Edison failed 2,000 times before getting the filament of carbonized cotton thread for his light bulb. And when he was asked, he said," I didn't fail, I found 2,000 ways how not to make a light bulb, but I only had to find a way it worked". ")

Benjamin Franklin Gates, La búsqueda

Semana del 2 al 8 de mayo de 2011

"Intentas y fallas, intentas y fallas. Pero sólo fracasas de verdad cuando dejas de intentarlo."

("You try and fail, you try and fail. But you only really fail when you stop trying it. ")

Bola de cristal, La Mansión Encantada

Semana del 9 al 15 de mayo de 2011

"¡A mí no me gana ningún orejas picudas!"

("No one with pointed ears defeats me!")

Gimli, El Señor de los Anillos: Las Dos Torres

sábado, 19 de marzo de 2011

Green Day : Last of the american girls


Mañana lunes es el cumpleaños de mi hermana (que cumple 16), cuyo grupo de música favorito es (y siempre será) Green Day. Aprovecho la ocasión para dedicarles una canción a ella y a mis padres, quienes cumplieron no hace mucho ambos 50. Son cifras muy especiales, aunque no las necesiten para ser tan geniales como son.

Y la canción de hoy, domingo 20 de marzo, será la "Last of the american girls", de Green Day. La canción está incluída en "21st Century Breakdown", uno de sus muchos discos, que salió a la venta el 15 de mayo de 2009. La banda se compone de Billie Joe Armstrong (voz y guitarra), Mike Dirnt (bajo y coros) y Tré Cool (batería), junto con algunos miembros de apoyo (ver http://www.greenday.com/). Desde Berkeley, California (Estados Unidos) os dejo con Green Day y el videoclip oficial de su "Last of the american girls". ¡Espero que lo disfrutéis!

(La foto es de un conciertazo en Barcelona, al que tuve la suerte de poder ir con mis padres, mi hermana y una amiga en su última gira, el 1 de octubre de 2009). ¿A que mola?

viernes, 18 de marzo de 2011

Desde el lago (XI)


Como cada viernes por la tarde desde que nos conocíamos, Remy y yo habíamos quedado en el Tim Hortons del pueblo, justo a mitad camino entre su casa y la mía.

Pasó el tiempo. Llevaba ya como dos horas esperando, y ella no aparecía. Me pareció muy raro porque, incluso con su encaprichamiento con Riley, aquello seguía siendo algo así como lo más sagrado de su amistad. Porque no hay nada como los donuts "Chocolate Dip" o "Double Chocolate", acompañados del también chocolate (aunque esta vez líquido) "Hot Medium Chocolate". O eso creía hasta entonces.

Remy jamás se perdería una tarde en el Tim Hortons. No sin avisar, al menos. Ambos habían renunciado a otras cosas infinidad de veces, con tal de poder disfrutar de aquella hora sentados al calor del fuego, el dulce olor de los donuts o el chocolate caliente recién hecho...

Y entonces fue cuando comprendí que lo había olvidado. Aunque, en el fondo, me daba igual. Permanecí allí de pie, en la entrada, esperando. Y esperaría unas tres horas más hasta que ella se dignase en aparecer. Suerte que aquel Tim Hortons abría 24 horas.

Cuando me vió, puso una cara de asombro total.

- ¡Oh, madre mía!-dijo, en cuanto estuve lo suficientemente cerca para que la oyera-. Lo siento, de verdad, se me había olvidado. Riley me ofreció ir a dar un paseo y...
- No, si es igual. Tampoco llevo aquí tanto tiempo.
- ¿Ah, no? ¿Y que hay de estas-miró la pantalla de su móvil- 27 llamadas perdidas de Sam Sturman?
- Es que... temía que te hubiera pasado algo. Ya sabes, siendo nuestra tarde del Tim Hortons, no aparecías y yo... Bueno, me asusté.

Hubo unos segundos de silencio.

- Bueno, y... ¿qué tal con Riley?
- Genial, es un tío fantástico. Es gracioso, simpático y... Bueno, todo lo que una chica podría desear.
- Vaya, cuánto... cuánto me alegra oír eso.
- Ey, te prometo que uno de estos días hacemos la tarde del Tim Hortons.
- Claro, podríamos... no sé, ¿mañana?
- Es que mañana he quedado... con Riley. Ya sabes, para cenar. Pero el domingo estoy libre.
- Muy bien. Pues el domingo entonces. Que te lo pases bien mañana.
- Gracias, pero... ¿qué es eso?-dijo Remy,que al parecer había reparado en lo que yo llevaba escondido en una mano-.
- Es que... Bueno, digamos que te había comprado uno de esos "Double Chocolate" que tanto te gustan. Cuando he visto que tardabas y que había mucha gente, pensé que si se acababan, yo...

Remy se lanzó a abrazarme. Me había abrazado muchas otras veces, pero nunca como aquella vez. Pude sentir el calor de su cuerpo, y todo el amor que me estaba dando en tan intenso aunque breve abrazo. Me sentí el ser humano más feliz sobre la faz de la tierra. En aquel momento, el resto del mundo había dejado de existir. Sólo estábamos Remy y yo. Allí, abrazados.

- Te quiero, Sam Sturman-me dijo dulcemente al oído. Y siempre lo haré. No lo olvides.

miércoles, 16 de marzo de 2011

AMIGOS EN MADRID (III)

- Me aburro-dijo Alex-.

Todos, él, Sara,Carlos y Miguel estaban sentados en una mesa de un bar al aire libre, en el Retiro.

- Álex-dijo Miguel, algo enfadado-. ¿Podrías, aunque fuera sólo por una vez, dejar que terminara de hablar antes de hacer tus tan imprescindibles comentarios?
- Claro que podría, pero entonces no tendría gracia-respondió el valenciano.
- Bueno-prosiguió Miguel-. Y resulta que estuve hablando con ella, ¿y sabéis quién era?
- Si la respuesta no es Megan Fox o Milla Jovovich, me parece que me retiraré de esta conversación-dijo Álex.
- ¡La chica que despachó a Álex en el bar ayer!
- Oye, un momento, no me despachó ninguna chica, simplemente fue un error de cálculo. Yo tan sólo...
- Calla, Álex-intervino Sara-. Miguel, continúa, por favor.
- Está bien, pues resulta que se llama Amy, es canadiense y...
- ¡¿Se llama Amy y es canadiense?!

Sara lo dijo con tanta intensidad que casi hizo caer a un desprevenido ciclista.

- Sí, eso he dicho-dijo Miguel, extrañado-. ¿Por qué lo dices?
- Ehm, verás, Miguel, yo... Esta mañana, en la universidad, una chica ha llegado justo al comienzo de la clase, y se ha sentado en uno de los pocos sitios que quedaban libres, a mi lado.
- ¿Y?
- La cuestión es que hemos estado hablando, y resulta que me ha contado unas cuantas cosas.

Sara le habló a Miguel de todo lo que había oído de la chica con la que había hablado en el metro hacía tan sólo unas horas, con lo que Miguel quedó bastante sorprendido.

- Así que... ¿te dijo aquello de mí?
- ¡Claro! Si hubieras estado allí... Me contó que se había encontrado con un chico muy simpático, galante y bastante mono.
- ¡¿Bastante mono?! ¿En serio?
- Ahora es que cuando estoy oficialmente fuera de esta conversación-añadió Álex-.
- Pero no lo entiendo. ¿Cómo es que no sabías que era la misma chica del bar?
- No levanté la vista Miguel, al contrario que todos vosotros. No le vi la cara.
- ¿Y te dijo algo más de mí? Quiero decir, no sé, puede que...
- Nada importante, algo de una especie de cita...-dijo, con un tono medio en broma-.

Miguel puso la cara en blanco. Así que realmente parecía gustarle a aquella chica, aunque aquello sólo lo puso mucho más nervioso de lo que ya estaba.

- ¿Y qué vas a hacer?-intervino Carlos, por primera vez en la conversación-.

Sus amigos lo habían encontrado algo raro después de su primer día en la universidad. Quién sabe, tal le hubiera pasado algo que creyó que sería mejor no contar.

- Pues ir, claro. Aunque no sé lo que haré una vez allí. ¿Alguien sabe qué se hace en un encuentro así? Yo qué sé, si debo llevar algún regalo o planes de algún sitio a donde ir, o cómo debería vestirme...- y añadió, dirigiéndose a Álex, sin darle tiempo a hablar-. Nada de trajes.
- Vaya, ahora sí que me has decepcionado.
- Cómo única representante femenina del grupo, yo te aconsejaría que no te preocupases por nada. Si algo sale mal, será una minucia. Si de verdad le gustas, no lo estropearás por cualquier tontería. Sé tú mismo y todo irá bien.
- Ya, eso es muy fácil de decir, pero a la hora de la verdad...
- No seas idiota, Miguel. Eres un gran tío, y romántico además. Lo cual te proporciona algo de ventaja en este asunto. Eres... no sé, cómo un tío medio tía.


Álex soltó tal carcajada que tiró su vaso de Coca-Cola.

- Vaya, Sara. Gracias. Eso ha sido todo un halago.
- Sabes lo que quiero decir, Miguel. Si realmente os gustais el uno al otro, muéstrate a ella tal y como eres.

Miguel volvió a su casa pensando en esas palabras. Nunca se le había dado demasiado bien el trato con las chicas, y su confianza en sí mismo no iba mucho más allá.

Cuando llegó a su casa, cenó con sus padres y su hermano pequeño, de diez años. Les hizo un breve resumen del día, aunque no se atrevió a contarles lo de Amy. Prefería dejar pasar un tiempo antes de hacerlo.

Aquella noche, Miguel se durmió pronto. Excepto un sueño en el que él y unos supervivientes a un apocalipsis zombi, entre ellos su profesor de filosofía del instituto, Milla Jovovich, Sheldon (el de "Big Bang Theory"), y un tío al que había visto en el metro el día anterior, luchaban ferozmente contra una horda de zombis sedientos de carne humana, todo fue bien. Despertó a las tres de la madrugada, momento en que su perro, "Lucky", le pegó el susto del siglo. Nunca imaginó que pudiera ser tan bueno matando zombis.

Desde el lago (X)

Así que allí estaba yo, en medio del campo de batalla,avanzando lenta y sigilosamente. Iba con Jake, aunque eso no me hacía tener menos miedo. Nuestros compañeros de equipo eran buenos, pero los del otro lo eran aún más.

- ¡Allí!-susurró Jake, de pronto-.
- ¿Qué?
- ¿No lo ves? Es Riley.

Me giré, y los segundos que siguieron a aquello parecieron sacados directamente de una película, mezcla de James Bond y Matrix. Riley empezó a correr a campo abierto, imagino con el objetivo de llegar hasta nuestra base.

Pero lo más sorprendente fue que el tío fue esquivando una a una, todas las bolas de pintura. Le dispararon docenas, tal vez cientos, pero ni una sola de ellas le rozó siquiera. Pensé en lo guay que habría estado si alguien hubiera puesto música tipo "Carros de fuego" de fondo mientras Riley corría.

Pero no me dio tiempo a pensar demasiado. Riley no sólo esquivaba todas las balas, sino que se dedicaba a dejar fuera de combate a todo el que se le ponía por delante. Y lo hacía tan rápido que me preguntaba si le daría tiempo a distinguir entre compañeros y enemigos. Jake me tiró de la manga.

- ¡Vamos!-me dijo en voz baja-. Retirada al cuartel.

Así que allí nos fuimos. Había uno de los del equipo contrario esperándonos a medio camino y me apuntó, pero una de esas balas de pintura cayó del cielo y le dio de lleno en el chaleco. Miré hacia arriba, en la dirección de nuestro cuartel, y vi a Rachel, quien aprovechó para saludarme. Tener a una chica como ella protegiéndote tiene sus ventajas.

Jake y yo nos metimos en el cuartel.

- Caray-decía, nervioso-. Nos están machacando. Y me he quedado sin balas. Si esto sigue así, acabarán con nosotros.
- No, no lo harán-dije, mientras salía de allí, preparado para improvisar algo-.

Realmente fue como si me hubieran poseído de repente, pues jamás habría hecho algo así en plena consciencia de mis facultades. Pero la cuestión es que lo hice.

Me asomé a la entrada del cuartel y me escondí detrás de la valla. Y entonces vi a Remy, avanzando entre los matorrales. Estaba realmente cerca, y si no la detenía alguien pronto irrumpiría en nuestro cuartel.

- ¿A qué estás esperando?-me agobiaba Jake-. Si la tienes a tiro, ¡dispara!
- No...No puedo.
- ¿Qué? Escucha, Sam, si no la paras la pararé yo, pero no voy a permitir que perdamos por tu culpa. Dame el arma.
- No, Jake. No lo entiendes. No he tenido valor para disparar a nadie, y mucho menos a mi mejor amiga.
- Pues entonces lo haré yo-dijo, intentando arrebatarme el arma-.
- ¡Que te he dicho que no! Déjame, no te voy a dar el...

Empezamos a forcejear, sin darnos cuenta de que lo hacíamos teniendo cada uno un dedo en el gatillo. Mientras los pocos y desprevenidos combatientes supervivientes de nuestro bando se acercaban corriendo a toda velocidad hacia nuestro cuartel,una de las balas de mi arma se disparó y dió justo (pero mira que hace falta tener mala pata) en el interruptor que bajaba la compuerta principal de nuestra base.

Aterrorizados, nuestros aliados empezaron a pedir ayuda a gritos, pero ya era demasiado tarde. Una oleada de soldados enemigos se abalanzó sobre ellos en plan emboscada, y se los cargó a todos. Sólo quedábamos Rachel, Jake y yo.

Lo que pasó después fue un desastre. Jake salió en plan kamikaze, lo cual duró unos dos segundos aproximadamente. A pesar de que Rachel se cargó a un montón de enemigos, acabó siendo derribada por uno (curiosamente, interponiéndose entre ese uno y yo). Aquello, lógicamente, clamaba venganza, y fue entonces cuando uno de los combatientes enemigos me sorprendió y me disparó.

No sé qué me dolió más, si el hecho de que aquel combatiente que me había disparado fuera Remy, o que el disparo me hubiera dado de lleno en mi parte más débil.

- ¡AUGGGH!-tuve que soltar-.
- Vaya, lo siento, Samsagaz. No pretendía hacerte daño.
- Es igual, tampoco es para tanto... Trece.

En aquel momento, se oyó el pitido de final de combate, y Riley llegó para abrazar a Remy, empezando los dos a reír a carcajadas. Y yo, preguntándome si una bola de pintura rosa me habría dejado estéril.

lunes, 14 de marzo de 2011

Tom y Nicole; la gran aventura (IV)

Nicole se quedó atónita. Los residentes en el internado raramente recibían correo, a no ser que fuera de padres o amigos de fuera. Y Nicole no tenía a nadie más que a Tom.

Cogió el sobre y comprobó, para su enorme inquietud que, efectivamente, era para ella. "Para Nicole Wildfire. Internado Rhoda Broughton. Gales".

- ¿Nicole? ¿Estás ahí?-oyó la voz de su mejor amigo,insistente-.
- Sí, ahora voy-dijo, nerviosamente-.

Guardó la carta en el bolsillo de su chaqueta y corrió a donde estaba Tom.

- ¿Te encuentras bien? Tienes mala cara-dijo él,algo preocupado-.
- Sí, es que... He encontrado algo en mi cama. Una carta, dirigida a mí.
- ¿Qué?¿En serio? Pero eso es...
- Muy difícil, lo sé. O imposible. Yo también pensaba lo mismo, pero lo he comprobado una y otra vez, y en el sobre pone mi nombre.
- ¿Por qué no lo abres? Será la única forma de averiguar de quién es.

Nicole estaba asustada. Incluso con Tom a su lado, inspirándole como siempre esa gran fortaleza y seguridad en sí misma, no sabía si tendría agallas para hacerlo.

- Está bien. Vayamos allá-se decidió-.

Nicole abrió el sobre cuidadosamente. Al principio le costó, pues estaba firmemente cerrado. Pero al final consiguió abrirlo. Sacó impaciente la carta del sobre, y la desplegó igual de rápido. Y esto era lo que leyó:

Querida Nicole:

Antes de que te asustes, he de decirte algo. Soy tu padre. Sé lo enormemente sorprendida que debes estar, y puede que algo molesta en cuanto termines de leer la carta, pero tenía que asegurarme de que no te llegara hasta que fueses lo suficientemente mayor para entenderlo.

Si todo ha ido como yo lo planeé, habrás cumplido hoy dieciséis años, dos meses y tres días. En el mismo momento en que naciste, supe que habías salido a tu madre, y estoy seguro de que serás ahora tan guapa como lo era ella. Me encantaría haber podido verte crecer, ver la maravillosa mujer en la que te estás convirtiendo, pero me temo que no va a ser posible.

Creo que ya estarás preparada para asumir la verdad, la auténtica razón por la que acabaste en el Rhoda Broughton, así que te lo contaré todo. Tu madre y yo... Bien, digamos que no teníamos un trabajo de lo más normal. Los dos éramos espías.
Nos enamoramos, nos casamos y te tuvimos a ti, ignorando todo riesgo.

En principio, todo iba de maravilla, al menos hasta que nos encontraron. Intentamos luchar contra ellos, resistir, pero no pudimos. Tu madre murió escondiéndote y, aunque tú no lo recuerdes, así es como ocurrió. Le prometí en su lecho de muerte que haría lo imposible por evitar que nada malo te sucediera.

Pero pronto comprendí que jamás podría tenerte viviendo conmigo, en el mismo lugar. Era demasiado peligroso. Así que te envié a vivir al lugar más lejano que pudo ocurrírseme: el internado Rhoda Broughton,bien lejos de California. Espero que te hayan tratado bien,y que te sientas a gusto allí. Lo escogí porque mi profesor de español en la Universidad de Berkeley, que se crió huérfano, vivió allí durante mucho tiempo y, a menudo, me contaba asombrosas historias de tan maravilloso lugar y todo lo que significó para él.

Temo haberte hecho infeliz con esta carta, pero quiero que sepas que hice lo que hice porque te quería,y quería protegerte. Y, por encima de todo, jamás olvides que tu madre y yo siempre estaremos a tu lado.

Posdata: Te he enviado un regalo junto con la carta, una de las piedras que cogiste un día que fuimos de excursión al monte, cuando sólo tenías dos años. Guárdala bien. Te quiere,

Tu padre.

domingo, 13 de marzo de 2011

Mika: Rain


Michael Holbrook Penniman es más conocido como Mika, el cantante, compositor y pianista nacido en Líbano y cuyo primer disco (Life in Cartoon Motion) salió a la venta en 2007. La canción que he escogido para este domingo, sin embargo, pertenece a su segundo disco, que salió en 2009 con el título de "The boy who knew too much". Su nombre: "Rain".

video

sábado, 12 de marzo de 2011

GUILFORD (VIII)

Alan no tenía ni la más remota idea de lo que haría cuando llegara allí. La policía jamás le haría caso si les hablaba de un sueño.

Pero no podía rendirse. Tenía de la sensación de aquel sueño no era como los demás. No sabía cómo ni por qué, pero, de algún modo, sabía que iba a ocurrir.

Dejó la bicicleta tirada en el arcén de la carretera, e intentó abrirse paso entre la muchedumbre que inundaba el lugar, hasta que llegó a un coche policial. No sabía que hacer, pero no vio más remedio que intentar decírselo a uno de esos policías que había por allí. Quien sabe, puede que incluso lo creyera.

- ¡Señor!-dijo Alan, dirigiéndose a uno de esos policias-. ¡Señor, he de decirles algo!
- ¿Qué? Lo siento, chaval, estamos hasta el cuello de manifestantes. Vete a casa con tus papás antes de que esto se complique.
- Señor, es que se trata de una urgencia. Se trata de una bomba.Verá, yo...
- He dicho que te vayas, niño. Ya tenemos suficientes problemas.

Menuda idiotez. Ese tío jamás le haría caso. Ni siquiera tenía que haberlo intentado. Si pudiera al menos hacer algo, echar un vistazo en busca de la bomba...

Entonces, aprovechó un momento de despiste del policía para saltar la cinta y correr hacia donde recordaba que la bomba explotaría, según su sueño.

Demasiado tarde. Un gigantesco estallido sacudió el lugar. Aún a varios metros de distancia, la onda expansiva golpeó a Alan con una fuerza colosal y lo lanzó contra el parabrisas de un coche, al otro lado de la carretera. Rebotó y cayó al suelo, dolorido como nunca lo había estado.

La gente corría, presa del pánico. La policía hacía lo posible por controlar la situación, pero se les escapaba de las manos. A los pocos minutos, empezaron a oírse sirenas de camiones de bomberos y de ambulancias.

Mientras, Alan se encontraba prácticamente inmovilizado. Todavía no podía creer lo que había ocurrido. Tal vez si hubiera llegado un poco antes...

Pero, antes de poder seguir discutiendo consigo mismo, Alan fue cogido sin cuidado alguno por uno de los policías de la zona.

- ¡Sí! ¡Sí, es este! Sabía lo de la bomba, se lo he oído decir justo antes de la explosión. Seguro que sabe quién ha sido el responsable.
- Escuchad, por favor...-dijo Alan, casi sin habla-. Yo no he hecho nada, yo sólo...
- Que te calles, chaval. Te llevaremos a la comisaría más cercana, llamaremos a tus padres y averiguaremos qué es lo que realmente sabes. Te haremos hablar, quieras o no.

Alan se sentía fatal, pero lo haría mucho peor cuando viese a su madre. Había pasado por tanto para sacar todo adelante... No sabía si podría perdonárselo algún día.

Así que lo metieron en un coche patrulla y se lo llevaron a la comisaría más cercana, mientras camiones de bomberos, ambulancias y más reporteros llegaban a la zona.

viernes, 11 de marzo de 2011

DIARIO DE UN SUPERVIVIENTE (IX)

- ¡¡¡¡Richard!!!!-gritó Zoey, mientras corría a abalanzarse contra él-.
- ¡¿Pero qué...?!

Y llegó a tiempo, pero por poco. Un ejército de balas atravesó el espacio donde sólo unos segundos antes se encontraba la cabeza de Richard. Ambos corrieron a ocultarse tras el sofá, huyendo de las balas. Richard alucinaba.

- ¿Pero se puede saber qué narices era eso?
- Richard...
- No me digas que tienes algo que ver.
- Ehm..., yo... Bueno, más o menos. No sé quienes son, Richard, pero llevan siguiéndome desde que salí de Minnesota. Pensaba que había logrado despistarlos, pero parece ser que no.
- Bueno, dejando a un lado la enorme decepción que tu desconfianza me causa, creo que sería buena idea salir de aquí.
- ¿Y cómo exactamente? Deben de tener todo el edificio rodeado.
- No, todo no. Verás, hace unos días descubrí una especie de pasadizo que va por debajo del edificio, uno de esos que salen en las películas antiguas. Y creo que podríamos llegar sin que nos vieran.
- ¡Genial! ¿Y a qué esperamos, entonces?
- Antes tengo que coger un par de cosas.

Dicho esto, Richard empezó a palpar el sofá, y movió una especie de palanca oculta tras el forro. Al instante, medio sofá se abrió, mostrando una no despreciable colección de armas en su interior.

- Vaya con el superdotado. Me das algo de miedo, ¿sabes?
- Suerte que el sentimiento sea mutuo.Espérame aquí.
- ¿Pero a dónde...?

Richard fue corriendo hacia su bolsa, aquella que en su día había preparado para tener lista en caso de emergencia,a sólo unos metros de allí. Le pareció increíble que consiguiera volver con Zoey, sano y salvo. Por unos instantes se imaginó a sí mismo esquivando las balas en plan "Matrix", con lo que sonrió levemente.

- Muy bien, ya lo tengo todo. Huyamos. Tenemos que darnos prisa, porque puede que...

Se oyó un sonido estridente, como una alarma.

- Mierda. Han conseguido entrar.
- Pues vayamos hacia ese pasadizo. Mejor será que vayas tú delante, para que pueda seguirte. Además..., las damas van primero.
- Ja, ja, muy graciosa. Pero mejor si nos vamos ya.

Richard no tuvo que repetirlo, pues al instante Zoey y él empezaron a correr como nunca lo habían hecho. Instantes después, la habitación entera explotó. Otra vez, se habían librado por los pelos. Menos mal que estaba Zoey para echarle un poco de humor al asunto de vez en cuando.

- Por aquí-dijo Richard, señalando lo que parecía ser un conducto de ventilación-. Atajaremos, y saldremos casi directos al túnel.
- ¿Casi?
- Sí, casi. Lo más probable es que nuestros queridos visitantes hayan encontrado ya la cocina del hotel, y no hay forma de llegar al pasadizo que no sea pasando por allí. ¿Para qué te crees que llevamos tantas armas?
- Yo sólo preguntaba.

Esperaron que la suerte los siguiera acompañando, mientras se internaban en el oscuro conducto que momentos después llevó a ambos a la cocina del hotel. Y, efectivamente, los estaban esperando. Aunque, por los ruidos, pudieron comprobar que no eran personas. Y tampoco zombis. Era algo mucho peor, algo que ni Zoey ni Richard habían visto jamás. Y con un olfato mutantemente fino.

miércoles, 9 de marzo de 2011

Desde el lago (IX)


- Muy bien. Entonces Max irá por este lado. Natalie lo cubrirá desde aquí.Michael, Seamus y Claire emprenderán la ofensiva, y Sam y yo avanzaremos hacia aquel montículo, para tratar de colarnos en su cuartel. El resto-dijo, dirigiéndose a un grupo de unos quince-, repartíos por el campo de batalla e intentad sorprender a las tropas enemigas.

- ¿Y yo? -sonó la voz de una chica, que parecía realmente ofendida-¿Qué se supone que tengo que hacer yo?

Aquella chica era Rachel. Jake (que era como descubrí que se llamaba aquel siniestro tío con el que me había encontrado días antes en la cafetería del instituto) era el capitán de nuestro equipo de paintball.

Todavía hoy recuerdo aquella escena con tanta nitidez como si la estuviera viviendo de nuevo. Jake explicaba el plan de ataque a todos los miembros de nuestro equipo, entre los cuales estábamos Rachel y yo. Pero, al parecer, Jake no había contado con ella en sus planes de invasión, lo cual me dio algo de lástima. Me acerqué a Jake y le dije algo al oído.

- Está bien. Tú vigilarás nuestro cuartel, Rachel. Si ves a algún desconocido acercarse, dispara sin piedad.
- Hecho-dijo, sonriendo-.

Realmente tenía miedo de lo que pudiera pasar. Nunca había jugado al paintball, pero al parecer el resto sí. ¿Acaso era el único que pensaba en aquello como algo para pasar el rato, y no una guerra de verdad?

En mi opinión, aquello parecía más uno de esos campos de entrenamiento intensivo del ejército que un sitio de juego. Era algo así como aparecer de repente en uno de esos juegos de "Call of duty", sin haber disparado un arma en tu vida. Y, aunque fuera con balas de pintura, estaba seguro de que un disparo también dolería.

La cuestión es que sonó la señal, aquella que indicaba el comienzo del juego. La verdad es que me daba algo de rabia que Remy no estuviera en nuestro equipo, que prefiriera ir con Riley antes que conmigo. Habíamos hecho tantas cosas juntos...

Entonces empecé a oír disparos,vi a varios de los nuestros internándose en el campo de batalla y a Jake llamándome. Preparados para entrar en acción.

- No te preocupes, Sam-me dijo Rachel, tras lo cual me dio un beso en la mejilla-. Te cubriré desde arriba, no te perderé de vista. Y ya verás cómo los machacaremos.

No sabía cómo sentirme, si acosado, querido, entristecido o acojonado. Así que me quedé con una mezcla de todo, y avancé corriendo junto con Jake. Dispuestos a vencer al enemigo. O a pringarnos en el intento.

martes, 8 de marzo de 2011

El fenómeno del amor. Capítulo VII : La salida (1ª Parte)

Último aviso para los pasajeros del vuelo h5k7 con destino a Londres. Por favor, embarquen por la puerta D7 inmediatamente.

- ¿Estás segura de que quieres ir en un avión así, con tanta gente? Quiero decir, ya que tienes uno privado y tal...
- Estoy segura, Megan. Quiero sentirme como una persona normal al viajar por una vez en mi vida.
- Como quieras Ali, pero recuerda que tienes que llegar allí lo menos cansada posible. Tendrás sólo unas horas para prepararte. Además, según me han dicho, tendrás que estar también en la gala de premios del sábado, y ésta es la noche anterior.
- Megan, hazme un favor y no te preocupes más por mí. Serán sólo unos meses.
- Claro.... Esa super-producción no se va a grabar sola.

Alice rió. Se encontraban a sólo unos metros de las puertas de embarque que accedían al vuelo que Alice debía coger. Las dos amigas se encontraban en medio del gran aeropuerto internacional de San Francisco, totalmente camufladas para evitar que nadie las reconociera.

- Volveré pronto, Megan. Y veré si puedo hacerlo trayéndote algún guapo londinense.
- Aquí te espero, Ali. Que lo pases bien-cuando acabó de decir esto último, Megan se dio cuenta de que su amiga no la estaba escuchando. Estaba mirando a un niño, o mejor dicho, la revista que éste llevaba, cuyo principal titular era "Alice Sutherland se lia con un tío"-.

Alice se quedó de piedra. No sabía cómo reaccionar.

- Maldito cabrón-se limitó a decir, tras lo cual salió corriendo, sin siquiera pararse a esperar a su amiga-.
- ¡Espera, Alice! Podría tratarse de una trampa, alguno de esos trucos de las revistas, estoy segura de que...

Pero Alice ya no la oía. Iba corriendo a la velocidad de la luz. Y Megan sabía hacia dónde.

domingo, 6 de marzo de 2011

AMIGOS EN MADRID (II)







No hubo comentario alguno del incidente de Álex con la chica. Él se limitó a sonreír y se fueron del bar. Para terminar el día, decidieron ir al cine. Y vieron "Resident Evil 4: Ultratumba". Al principio, a Miguel no le hacía mucha gracia.Pero como a Sara y a Carlos les apetecía, acabó cediendo. A Alejandro no le importaba demasiado, mientras pudiera comprarse una gran bolsa de palomitas acompañada de una no menos grande coca-cola.

Resultó que la peli le gustó bastante a Miguel (de hecho, bastante más de lo que se esperaba), pero una vez terminó se limitó a decir "no está mal". A lo cual Álex se levantó, ofendido, diciendo que era una gran película y que ojalá hicieran la quinta pronto. A Miguel le bastó una mirada de sus otros dos amigos, Sara y Carlos, para comprender lo que éstos pensaban sin necesidad de hablar. Se conocían muy bien."Otro para el club de fans de Alice. ¡Tendrás que acabar uniéndote!".

Por la noche, Miguel no tuvo fuerzas más que para unos pocos trozos de pizza y un par de episodios de "Cómo conocí a vuestra madre", a cuya serie le había viciado Álex. Por qué sería...

A la mañana siguiente, Miguel se levantó bien pronto. Terminó de preparárselo todo y se dirigió hacia la parada de metro "Conde de Casal", donde cogería el metro en dirección a la Facultad de Informática de Madrid.

Y lo hizo sin problemas. Pero a la altura de la parada de O'Donell, algo extraño sucedió. Miguel vio a una chica, corriendo hacia el tren,cuyas puertas estaban a punto de cerrarse,y no lo podía creer. Pero Miguel fue rápido de reflejos, y se puso a la altura de éstas, para que no se cerrasen.

La chica entró, y le sonrió a Miguel, aliviada.

- Vaya, gracias. No sabes cuánto te lo agradezco. Si hubiera perdido este tren, habría seguro perdido el siguiente, y...
- No te preocupes. Como suele decirse, para algo están los desconocidos en el metro.

Ella rió. Era aquella chica, sin duda. La chica que el día anterior había dejado a Álex en ridículo. Miguel sonrió, aunque lo hizo nerviosamente, cosa que la chica pareció notar.

- ¿Sabes?- le preguntó la chica-. Me suenas mucho. ¿Nos hemos visto alguna vez antes?

Caray, era increíble para lo que podían llegar a dar dos minutos en el metro.

- Me parece que sí, esto... Soy amigo de ese tío al que despachaste ayer, en el bar. ¿Recuerdas? Yo estaba...

- ¡Ah, sí! Lo recuerdo. Menudo elemento. Apuesto lo que quieras a que ese tío tiene un buen trauma. La verdad es que me dio algo de pena, pero yo soy de las que pienso que a la gente hay que dejarle las cosas claras desde el principio. Nada de mentiras.
- Totalmente de acuerdo-afirmó Miguel-.

Apenas fueron unos quince minutos, pero menudos quince. Miguel estuvo hablando con aquella chica de un montón de cosas. Averiguó que su nombre era Amy. Había venido realmente desde Canadá, de un pueblo a las afueras de Toronto cuyo nombre era demasiado raro como para que Miguel lo recordase con facilidad. Justo antes de que ella se bajara, le dijo:

- Amy, yo... Creo que podríamos vernos un día de estos, ya sabes para tomar algo o hablar, si... bueno, si te apetece.
- Claro, por qué no.
- El viernes termino pronto, podríamos vernos...
- ¿En las escaleras de esta parada? Me parece un buen sitio para quedar. Es fácil de localizar.
- Muy bien, vale. Pues, nos vemos..
- Termino sobre las doce. ¿Qué tal si nos vemos a la una?
- Perfecto, pues. Hasta entonces. Pero escucha, Amy. Me ha gustado mucho hablar contigo, y sabes...

Pero ya se había ido. Era lógico, teniendo en cuenta que estaba a punto de perder otro tren. Miguel suspiró, y se agarró de la barra del metro. "Madre mía"-pensaba para sus adentros- "He quedado con una chica". Ni él se lo creía. La verdad es que no era precisamente el típico tío que gusta a todas.

Pero aún así, pensó que aquella podía ser la definitiva, que tal vez, sólo tal vez, todo su arsenal de métodos románticos...

La Oreja de Van Gogh: Europa VII



Esta vez me gustaría dejaros con una canción de la Oreja de Van Gogh, "Europa VII". el grupo está actualmente formado por Pablo Benegas (guitarra),Leire Martínez (voz),Álvaro Fuentes (bajo), Xavi San Martín (teclados) y Haritz Garde (batería).

La canción pertenece al álbum "A las cinco en Astoria" y, aunque sé que no es precisamente lo que se llama una canción alegre, creo que tiene un gran sentimiento, una gran cantidad de sensaciones que aportar. Y es por eso que la elijo como la opción de este domingo.

viernes, 4 de marzo de 2011

DIARIO DE UN SUPERVIVIENTE (IX)

Así que allí estaban, ambos tumbados en el sofá viendo ya el quinto episodio de House. Cuando éste terminó, Zoey comenzó a hablar.

- Richard... Hay algo que quisiera decirte.
- ¿Si?
- El verdadero motivo por el que estoy aquí, en Los Ángeles. Oí unas emisiones de radio hace algunos días, y las seguí hasta aquí.
- ¿Cómo? Pero, entonces...
- Dejé de escuchar las señales, hasta esta mañana cuando las he oído de nuevo, y he escuchado algo...algo acerca de Vancouver, y una ciudad entera de supervivientes.
- ¿Y cómo lo sabes seguro? Quiero decir, podría tratarse de una falsa emisión, o...
- O también podría ser una emisión de gente como nosotros, Richard, gente que ha sobrevivido y ha encontrado un lugar seguro donde vivir. Y te lo he dicho porque pensaba que querrías venir conmigo.
- Pero es que... Zoey, estoy muy bien aquí, y Vancouver está muy lejos. No me arriesgaré a dejar todo esto y...
- ¿Y qué? Por Dios, si llevas aquí encerrado tres meses. No niego que lo que tienes aquí montado sea una pasada, pero creo que estaríamos bastante mejor en un sitio donde pudiéramos salir a la calle sin necesidad de ir armados hasta los dientes.
- Si quieres hacerlo, hazlo. Pero yo no puedo, yo... yo me quedo. Lo siento.
- Y yo que pensaba que eras valiente y todo...

Dicho esto, Zoey se marchó de la habitación, al cuarto donde ese mismo día había despertado por la mañana. Se tumbó, prácticamente dejándose caer, sin más. Realmente estaba agotada, y el contacto con su cuerpo de aquella mullida cama la alivió enormemente.

Y se durmió, pero despertó al cabo de un par de horas. No podía dormirse, y fue entonces cuando, curioseando, encontró el diario de Richard. Y decidió escribir en él. Cuando ya llevaba un par de horas haciéndolo, oyó unos pasos que se dirigían hacia ella. Richard se había despertado.

- Oye, Zoey, ¿por casualidad no habrás visto mi...?

Pero Zoey no tuvo tiempo de esconderlo.

- No me lo puedo creer.
- Ehm..., yo...
- ¿Cómo se te ha ocurrido? ¿Es que acaso no sabes lo que significa un diario privado?
- Que conste que lo de privado no lo ponía en ninguna parte.
- ¡Porque se sobreentiende! -dijo Richard, gritando, mientras cogía el diario-. Espera un momento... esto..., esto.... ¡Has escrito!
- Sí, ¿qué pasa? No podía dormirme, y como tú estabas dormido, no pensé que fuera a...
- ¿Importarme? Pues sí, me importa, y mucho.
- Richard, ¿no te parece que estás exagerando un poco? Vamos, mírate. Tampoco es para tanto. Si tan mal te sienta, no lo volveré a hacer y ya está.
- Más te vale.

Zoey apartó la mirada de Richard,le dio la espalda y caminó hacia la ventana, para admirar las hermosas vistas que, aún en medio de un apocalipsis zombi, dominaban los cielos de Los Ángeles. Porque no tenía ganas de seguir con aquella conversación.

Richard salió de la habitación, sin duda cabreado. Pero Zoey lo ignoró. Por lo menos hasta que vio aquellas luces azuladas, filtrándose por las rendijas de las persianas. Aterrada, comprendió lo que iba a ocurrir tan sólo un par de segundos antes. La habían encontrado.

3 MESES

Tal y como dice el título, hoy día 4 de marzo del 2011 este blog cumple 3 meses. Con sus ya 62 entradas, creo que es un buen motivo de celebración. ¡Deseémosle otro feliz trimestre! (Perdonad que el vídeo sea en espejo, pero no ha habido forma de encontrar uno mejor) ¡Aún así, espero que lo disfrutéis!




Nothing Suits Me Like A Suit
by Barney Stinson

I know what you’re thinking
What’s Barney been drinking?
That girl was smoking hot

Yes I coulda nailed her
But no it’s not a failure
‘Cuz there’s one thing she is not

To score a ten would be just fine
But I’d rather be dressed to the nines
It’s a truth you can’t refute
Nothing suits me like a suit

Picture a world
where all the boys and girls
Are impeccably well dressed
That delivery guy
in the jacket and tie
That puppy in the double-breast

That ’80s dude in mutton chops
That baby with a lollipop
That lady cop who’s kinda cute
Nothing suits ‘em like a suit

Wingman I can wear
They’re oh so debonair
The perfect way to snare
a girl with daddy issues

In navy blue or black
Check out this perfect rack
I want to give them a squeeze

Oh really? Then answer these questions
If you please

What would you do if you had to choose
Between your suits and a pot of gold? Suits.

What would you say
If you gave your suits away
In return you’d never grow old? Suits.

What would you pick
One million chicks
Or a single three-piece suit? It’s moot.

What if world peace
Were within your reach … Abbadabada I’m gonna stop you right there. It’s suits. Come on, Lily. Get your head outta your ass.

Two! Three! Four!

Girls will go and girls will come
But there’s only one absolute
Every bro on the go needs to know
That there’s no accepted substitute

I’m sorry suits, let’s make amends
My Sunday best are my best friends
Send casual Friday down the laundry chute

‘Cuz nothing suits the undisputed oft-saluted suitor of repute
Like a …. wait for it …
Suit!

Then again, she is pretty hot.

martes, 1 de marzo de 2011

Desde el lago (VIII)

A la mañana siguiente, me levanté y salí de casa en dirección al punto donde Remy yo quedábamos todas las mañanas para ir juntos al instituto. Me preocupó el hecho de que no apareciera. Llevaba quince minutos esperando y, para Remy, o más conocida como doña puntualidad, aquello era muy extraño.

Así que decidí pasarme por su casa. Llamé a la puerta, y su padre abrió.

- Ah, hola, Sam. ¿Qué tal?
- Muy bien, Gracias, señor Stacey. ¿Sabe dónde está Remy? Habíamos, quedado para ir al instituto, como todos lo días, pero hoy no la he visto y...
- Vaya, es verdad. Se me había olvidado. Me ha dicho que te dijera que hoy la acompañaría ese chico..., sí, Riley.
- Oh, bueno vale, pues... hasta otra.
- Adiós, Sam.

No podía creerlo. Llevávamos años yendo juntos al instituto por las mañanas. Fue aparecer ese tío y cinco años de tradición por la borda... Pero bueno, qué remedio. Remy era realmente una chica fantástica, y la quería. Y eso significaba que la apoyaría en lo de Riley, me gustase o no. Ambos eran buenas personas, y si aquello acababa funcionando y jamás tenía otra oportunidad para decirle la verdad a Remy... Digamos que me lo habría ganado. Por cobarde.

Ese mismo día,a la hora de la comida, vi al tío de los consejos del día anterior. Justo en el sitio que había dicho que estaría. Y la verdad es que me resultó algo siniestro, pero la cuestión es que me dirigí hacia él.

- ¿Iba en serio lo de ayer?-pregunté-.
- Por supuesto, ¿qué dices? ¿te apuntas?
- No.
- ¿Cómo dices?
- He dicho que no. Remy es mi mejor amiga, y yo su mejor amigo. Y, como tal, le apoyaré en lo de Riley. Está decidido.
- Bueno, vale. Como quieras. Aunque, de todas formas, ya he reservado horario para el paintball.
- ¿Cómo?
- Ya me has oído. El sábado, a unos pocos kilómetros del pueblo. Una montaña entera de tiros y diversión.
- Ni de coña. Primero, no te conozco lo suficiente, segundo es peligroso y tercero...
- Será divertido.

Miré a aquel chico. Realmente se le veía ilusionado, aunque no tenía ni idea de por qué. No sé ni siquiera por qué lo hice, pero la cuestión es que acepté.

- Está bien, lo haré.
- Menos mal, porque Remy y Riley, incluso Rachel ya me habían dicho que sí. Todos se han apuntado, y habría sido una lástima si tú no hubieras querido ir.

Francamente, por aquel entonces no tenía la más mínima idea de con qué propósito había hecho aquello aquel chico, y mucho menos de cómo lo había logrado. Pero bueno, tan sólo sería como una quedada de amigos normal y corriente. Sólo que con un chico que apenas conocía aún, otro que estaba saliendo con la chica de la que estaba enamorado desde hacía años, la chica en cuestión y Rachel,a la que supuestamente le gustaba y cuya mirada, siempre fija en mí, me ponía de lo más nervioso (una buena chica, aunque algo peculiar)... Y con el objetivo principal de liarnos a tiros entre nosotros. Ciertamente, sonaba bastante divertido.

House

Tras varias semanas de espera, nuestro médico favorito del Princeton-Plainsboro ha vuelto hoy a las 22:00 con el noveno episodio de la séptima temporada, titulado "Más grande que la vida". Gregory House y su equipo de médicos expertos vuelven a la carga:

Soy el número cuatro

Soy el número cuatro
Me encanta esta peli :)